5 siglos después

La Guerra de conquista sobre el campo mexicano. El Nuevo despojo

Subcomandante Insurgente Marcos
Martes 3 de abril de 2007 por LRAN

25 de Marzo del 2007.

Permítanme iniciar esta plática, primero que nada agradeciendo a los compañeros y compañeras del Centro de Análisis Político e Investigaciones Sociales y Económicas A. C. (más conocido por los zapatistas como «el CAPISE») y a quienes hicieron posible que se hiciera esta mesa redonda la cual, quién podría imaginarlo, es cuadrada (o rectangular, según el caso o cosa, según). Agradecemos también al CIDECI y al doctor Raymundo Sánchez Barraza su acostumbrada hospitalidad en las instalaciones que, contra viento y marea, mantienen funcionando como alternativa educativa y ecológica.

Como EZLN hemos sido invitados a esta especie de neo-arranque de la segunda etapa de nuestra participación directa en La Otra Campaña, para participar en el tema de LA GUERRA DE CONQUISTA SOBRE EL CAMPO MEXICANO.

Para entender nuestra posición sobre este asunto, es necesario conocer

Algunos presupuestos iniciales

A) Sobre la Guerra Neoliberal.-

1.- En algún texto de ésos que nos permiten a los zapatistas decir "odio decir que se los dije, pero se los dije«, llamado»Siete Piezas Sueltas del Rompecabezas Mundial", de hace casi siete años (junio de 1997), describimos a grandes rasgos la ruta que seguiría y sigue el capitalismo en su fase actual. Entonces la definimos como una ruta de guerra, de guerra de conquista, una guerra mundial, la Cuarta, totalmente total. Una guerra que superaba a las otras en brutalidad, pero repetía las pautas de una guerra tradicional de conquista: destruir y despoblar, para luego reconstruir y repoblar.

2.- La etapa actual del capitalismo es, en sentido estricto, una nueva guerra de conquista. La IV guerra mundial, una guerra en todas partes, en todo momento, de todas las formas. La más mundial de las guerras. El mundo es, así, redescubierto una y otra vez cada que el nuevo dios, el mercado, convierte en mercancías bienes que antes eran ignorados o permanecían fuera del circuito mercantil.

3.- Así, el agua, el aire, la tierra, los bienes que contiene el subsuelo, los códigos genéticos, y todas esas «cosas» que antes eran desconocidas o carecían de valor de uso y de cambio, se han convertido, durante los vertiginosos últimos años, en una mercancía.

Como ejemplo está el de los mantos freáticos y manantiales naturales que tratan de ser protegidos por los indígenas zapatistas en el campamento que mantienen en el Cerro de Huitepec, en las montañas del sureste mexicano. Una empresa trasnacional que embotella conocido refresco de cola (presten atención por favor) está extrayendo el líquido y convirtiéndolo en mercancía.

A cambio de las grandes ganancias que la compañía obtiene, la orgullosa y soberbia Jovel no recibe a cambio nada más que la saturación de su paisaje con el enfadoso bicolor rojo y blanco de su ondulado logotipo.

4.- La mercancía que permanece, a pesar de los cambios y avances tecnológicos e informáticos, es la fuerza de trabajo, las trabajadoras y los trabajadores del campo y de la ciudad. El sueño capitalista de un mundo sin trabajadores, sólo con robots y máquinas que no exigen sus derechos ni se sindicalizan ni hacen huelgas, es eso: un sueño. Otro mundo será posible sobre el cadáver del capitalismo como sistema dominante.

5.- La globalización del capital destruyó las fronteras nacionales y reacomodó al mundo. La lógica del mercado es ahora la que determina las relaciones internacionales y las relaciones dentro de los moribundos Estados Nacionales.

6.- La lógica del mercado esconde, detrás de su aparente inocencia, la lógica de la explotación, del despojo, de la represión y del desprecio, es decir, la lógica del capitalismo. Fuera de los sueños que cantara Chava Flores, es decir, más allá de la lotería, el melate y sus equivalentes, en este sistema no hay riqueza limpia e inocente. La riqueza capitalista tiene como origen el robo y la explotación.

7.- La revolución tecnológica e informática trajo consigo la posibilidad de la simultaneidad y la omnipresencia del capital, fundamentalmente de su sector más emblemático: el capital financiero.

8.- En la Globalización Económica Capitalista, es decir, en la IV Guerra Mundial, el «enemigo» es el planeta mismo, no sólo sus habitantes mayoritarios, también todo lo que contiene: la naturaleza. Si esto es «autogol» no debe sorprender, la estupidez es la dama de compañía de la codicia capitalista. En esta guerra, la Nación agresora es Multinacional o, como dirían los clásicos, Trasnacional.

9.- El Imperialismo habrá cambiado sus formas de guerrear, pero el amo sigue siendo el capital y su emperador vitalicio, el capital financiero, avanza en su política de camaleón en la bolsa de valores.

Mientras en la lista de FORBES aparecen los supuestos hombres más ricos del planeta, se omite la referencia a la que hemos llamado «La Sociedad del Poder», un pequeño grupo de dueños de industrias, comercios, bancos y empresas turísticas.

Mientras los señores Bill Gates y Carlos Slim, por mencionar sólo a dos, creen que son de los más ricos del mundo, la «Sociedad del Poder» hace como que lo cree. Pero en Estados Unidos tienen su sede 53 empresas que obtenían ellas solas, hace 7 años, el 40% de las ganancias a nivel mundial. Estas empresas norteamericanas, junto con otras que operan desde Japón, Alemania, Francia, el Reino Unido, Italia, los Países Bajos, Suiza y Corea del Sur, obtienen más del 90% de las ganancias mundiales. 193 empresas con sede en estos países obtuvieron más de 225 mil millones de dólares de los 250 mil millones que fueron las ganancias mundiales en 1997.

El señor «Coca Cola» no existe, por eso no aparece en la lista de los más ricos. Tampoco el señor «Wall Mart», el señor «Ford», «Chrisler», «General Motors», «HSBC», «Santander», «Monsanto», etcétera.

10.- «Conquistado» en la III Guerra Mundial el territorio que fue del campo socialista, el capitalismo dirige sus manos ensangrentadas hacia los países pobres con abundantes recursos naturales: África, Asia, el Medio Oriente y América Latina. Estas regiones del mundo se han especializado en las dos cosas, es decir, en poseer abundantes recursos naturales y en una ya legendaria alta producción de pobres.

11.- Los Pueblos originarios a nivel mundial (con más de 300 millones) están asentados en zonas que poseen el 60% de los recursos naturales del planeta. La reconquista de esos territorios es uno de los objetivos principales de la guerra capitalista.

12.- Latinoamérica es ya uno de los nuevos escenarios de la guerra de conquista y, por tanto, los Pueblos Indios de América tendrán, como hace 500 años, el papel protagónico en la resistencia. Pero la batalla terminará en una derrota definitiva si no se alían con los trabajadores del campo y de la ciudad, y con esos nuevos personajes con identidad propia, es decir, con diferencia, que son las mujeres, los jóvenes y los otros amores. Estos tres sectores sociales, aunque pueden y son referidos a su identidad como clase, tienen realidades propias, diferentes a l@s otr@s, y se construyen una identidad propia, muchas veces, pero no únicamente, en la cultura.

B).- Sobre la Política de Arriba en la Globalización.-

1.- En esta guerra de conquista, las fuerzas expedicionarias en la mayoría de los países de América Latina las forman los gobiernos y la clase política. Salvo la excepción de Cuba, la rebeldía creciente de Venezuela y la aún por definirse especificidad de Bolivia, los gobiernos latinoamericanos, sin importar su supuesta ideología, se han convertido en los capitanes de reconquista de los territorios que vieron florecer las civilizaciones de los pueblos originarios de estas tierras.

2.- Los gobiernos nacionales son ya claramente meros gerentes que cumplen las disposiciones del dueño. Y un gerente es, sobre todo, un capataz.

3.- Con el mercado nacional agoniza también todo lo que en su entorno floreció: la clase política tradicional, la clase media, el pensamiento crítico, el corporativismo, las grandes centrales obreras y campesinas, la autonomía relativa de las instituciones educativas, de la investigación científica y de la cultura y el arte, las relaciones comunitarias, el tejido social, la seguridad social, la seguridad pública, la democracia electoral.

4.- La llamada «clase media», que floreció juntos a los Estado Nacionales y se convirtió en su soporte social, ideológico y político, se encuentra ahora inerme (al menos en México) y, a pesar de sus suspiros por un cambio pausado que la retorne a su bonanza y tranquilidad, ve con desesperación cómo la destrucción alcanza su antigua fortaleza y torre de cristal: la familia.

5.- Con las lógicas actuales en el quehacer político, allá arriba no hay nada qué hacer. El entusiasmo de algunos sectores medios ilustrados por un «cambio sin ruptura», sufrirá una y otra vez descalabros, desilusiones, crudas morales.

6.- El camino de la libertad no es una moderna autopista de paga, por la que transitan las «masas» conducidas por una élite de caudillos e iluminados. Por el contrario, el camino para ser libres no está siquiera hecho. Se construye por los sin nombre y sin rostro que, con sus luchas, van probando una y otra ruta hasta llegar a donde quieren llegar.

C).-Sobre los medios de comunicación.

1.- Si antes eran el ejército, la policía, el batallón Olimpia, los halcones, las guardias blancas; ahora son los grandes medios de comunicación electrónica los «inhibidores» de la lucha democrática y social.

2.- Los medios de comunicación masiva son, a la vez, Ministerio Público, Jurado Artístico, Púlpito flamígero no siempre laico, Gabinete extraoficial, policía plenipotenciario, juez expedito en la condena al de abajo y la absolución al de arriba. ¡Ah! y a veces entretienen.

3.- «Wag The Dog» es una expresión idiomática en inglés que quiere decir algo así como «mover al perro con la cola» (presten atención porque si no, no se entiende). Es la habilidad suprema de la manipulación mediática. Noticieros, mesas de análisis, comentarios y columnas políticas, tienen como objetivo «mover al perro con la cola», es decir, «hacer que las cosas pasen», pero partiendo de una mentira.

Ésta es la nueva «habilidad» de los medios electrónicos. Así como hacen «desaparecer» realidades y movimientos, ignorándolos o difamándolos (algunos ejemplos recientes: el pueblo de San Salvador Atenco, el movimiento de la APPO en Oaxaca, la movilización ciudadana e«contra del fraude electoral del 2 de julio del 2006), también pueden»crear" tramoyas mediáticas sin ningún sustento real. Es decir, crean mitos posmodernos.

Ejemplos de mitos creados, creídos y difundidos por los medios de comunicación:

Mitos Políticos: el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa es fuerte, legítimo, legal y vela por todos los mexicanos; el PRD es un partido de izquierda; el PAN es el partido de la «renovación cultural»; el PRI es un partido político.

Mitos Deportivos: la selección nacional de México tiene calidad futbolística de nivel internacional; la serie mundial del béisbol gringo es mundial; los Jaguares de Chiapas tienen bonito color de uniforme.

Mitos Militares: el ejército federal está para salvaguardar la soberanía nacional; la indígena mayor de edad que fue violada por soldados en Veracruz, en la Sierra de Zongolica, murió de gastritis y no de violación; el ejército combate al narcotráfico.

Mitos Policíacos: el objetivo de los ataques del gobierno del DF en contra el noble barrio de Tepito son para acabar con la delincuencia y no para favorecer la instalación de centros comerciales; la policía previene el delito; la AFI combate a la delincuencia organizada.

Mitos de Espectáculos: Britney Spears sufre en su programa de desintoxicación; RBD es un grupo musical;

Mitos Culturales: CONACULTA es una institución que fomenta la cultura y las artes; el Congreso de la Unión tiene genuino interés en fomentar el cine mexicano; Sebastián es un escultor.

Mitos Educativos: Elba Esther Gordillo es maestra; el CENEVAL beneficia la educación media y superior; Josefina Vázquez Mota trabaja por mejorar la educación en México.

Mitos Jurídicos: la justicia en México es honesta, limpia, imparcial y objetiva; la Constitución es la máxima ley en nuestro país; el Estado de Derecho impera en México.

Mitos Económicos: las privatizaciones son necesarias y urgentes para la economía nacional; las reformas al ISSSTE lo salvarán; la banca sirve a la economía nacional.

Mito Cómico: hay alguna diferencia entre las noticias de la clase política y la barra cómica;

Mito Religioso: Onésimo Cepeda es un obispo católico.

Mito Ético: la posición que se tome sobre el tema del aborto será una posición a favor de la vida o a favor de la muerte.

Mito Histórico: Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano tiene algo del General Lázaro Cárdenas del Río (digo además del primer apellido);

Mitos Informativos: Gutiérrez Vivó y Jacobo Zabludovski son representantes de la prensa libre, independiente y honesta; Crónica es un periódico; Joaquín López Dóriga y Javier Alatorre son periodistas.

Mito Sexual: el supMarcos tiene bonitas piernasŠ (¡arrrrrrrrrroozzzz con leche!)

D).- Sobre el Campo Mexicano.-

1.- En el campo mexicano y, como fue explicado en forma breve y brillante por el compañero Rafael Alegría, de la Vía Campesina en Honduras, en todo el mundo, se da un proceso de destrucción y despoblamiento, y, de manera simultánea, de reconstrucción y repoblación.

2.- Sobre esto explicará más el compañeros Sergio Rodríguez Lazcano

La reapropiación frente al despojo

Sergio Rodríguez Lascano

"La globalización moderna, el neoliberalismo como sistema mundial, debe de entenderse como una nueva guerra de conquista de territorios". (Subcomandante Marcos 7 pensamientos en mayo)

Si analizamos los hechos fundamentales de la historia de México, en todos ellos nos vamos a encontrar con la tierra como el hilo conductor que nos permite comprender las rebeliones, las revueltas y las revoluciones. La lucha por la tierra ha sido el signo de identidad en la conformación de ese gran sujeto social que es el pueblo mexicano.

Desde la intervención del imperio español, los de arriba han luchado por generar espacios de acumulación por medio del despojo, para lo cual siempre han utilizado la ideología del progreso como coartada. El progreso como mecanismo de saqueo y de eliminación de los lazos comunitarios.

El 6 de enero de 1992, Carlos Salinas de Gortari, adelantándose a lo que sería la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), hizo aprobar una serie de modificaciones al artículo 27 constitucional, con lo cual se buscaba no tan sólo dar por terminado el reparto agrario sino, sobre todo, poner en el mercado a la tierra. Con esto se enterraba la conquista fundamental de la revolución mexicana y se ubicaba a la tierra como una mercancía más que podía venderse o rentarse.

Al rededor de ese acontecimiento mucha saliva se gastó. Luis Téllez fue entrevistado por el Wall Street Journal y para que, los lectores de ese periódico, lo entendieran dijo que la reforma del 27 tenía como analogía histórica, la conquista del oeste en los Estados Unidos. Puso como ejemplo a esos «esforzados» colonos que atravesaron las rocallosas para colonizar el dorado californiano, desde luego lo que no dijo es que esa hazaña se hizo masacrando a las tribus indias. Según él, igual que en aquella ocasión, el capital fluiría como un río impetuoso civilizando el mundo atrasado del agro mexicano.

En el campo de los intelectuales, el ingeniero por profesión y vendedor por ocupación, ese que se disfraza con el ropaje de historiador, Enrique Krauze dijo que el conflicto que estaba atrás de la reforma del 27 se ubicaba entre los que luchaban por la libertad (Bakunin, Zapata, Manjo, Salinas de Gortari) contra los autoritarios estatistas (Marx, Lenin, Lázaro Cárdenas). Que las reformas del 27 le daban realidad al sueño de Zapata de Tierra y Libertad.

Al final del camino el campo no se ha capitalizado, lo cual no quiere decir que algunos no se hayan capitalizado con el campo. Mientras que en 1990 la participación porcentual del sector agropecuario al Producto Interno Bruto era de 6.19 en el 2004 bajo a 5.05. Y, desde luego, la perorata del intelectual orgánico de televisa quedó en que no fue un triunfo cultural de Bakunin, Zapata o Manhjo sino un triunfo económico de los hoteleros, dueños de grandes almacenes comerciales y las sociedades mercantiles agrícolas, de los restauranteros. En cambio los campesinos cada día son más pobres, así por ejemplo: Para el año 2005, de los 30.185 millones de personas que se encontraban en el medio rural, solamente 8.5 millones de personas se encuentran ocupadas en las actividades agrícolas y ganaderas. Del total de la población rural, el 34% no reciben ingreso (10 millones 262 mil 900 personas), 25% recibe hasta un salario mínimo (8 millones 796 mil 250 personas), 27.9% de uno hasta dos salarios mínimos (8 millones 421 mil 615 personas), 7% recibe de dos hasta cinco salarios mínimos (2 millones 112 mil 950 personas), y sólo 6.1% de los trabajadores agrícolas reciben un ingreso superior a cinco salarios mínimos (1 millón 841 mil 285 personas). (Datos del INEGI).

El problema que se vivió en 1992 fue que el grueso de las organizaciones campesinas, no tan sólo las oficiales sino también las que pomposamente se autodenominaban: nuevo movimiento campesino, avalaron o se quedaron calladas frente a tremenda agresión.

La idea que se ubicaba atrás de esa reforma era generar un reajuste espacial para el capital que tenía las siguientes características:

1.- Poner a la tierra en el mercado para su compra y su venta en lugar de sus productos. La tierra ahora podía ser vendida o rentada.

2.- Transformar la tenencia de la tierra, reintroduciendo el latifundio bajo el elegante nombre de sociedades mercantiles agrícolas.

3.- Realizar un nuevo proceso de separación de los productores de los medios de producción generando un excedente de mano de obra que sería canalizado hacia la inmigración hacia los Estados Unidos, fracturando el viejo tejido social. Permítanme detenerme un poco sobre esto. En la migración mexicana se ubican las cuatro ruedas de la carreta neoliberal: despojo, en tanto un buen de esos campesinos se vieron obligados a vender o rentar su tierra; la represión, en tanto muchas veces son víctimas de la violencia de la migra o de las guardias paramilitares de los rancheros racistas; el desprecio de un sistema regido por el racismo; la explotación salvaje que permite que el valor que crea la fuerza de trabajo sea inmenso. El resultado de sto es: que las remesas que mandan los trabajadores mexicanos que están en los estados Unidos haya alcanzado en el 2006, un poco más de los 24 mil millones de dólares; esta explica que no se haya caído del todo el nivel de vida de los campesinos pobres de nuestro país; un proceso triple que combina una dinámica nunca terminada de acumulación originaria de capital donde el capital financiero sigue saqueando a este país; un proceso de acumulación de capital y la utilización de los indocumentados como mecanismo de reproducción ampliada de capital; y, finalmente, la utilización de los bajos salarios de los trabajadores mexicanos para presionar hacia la baja los salarios del conjunto de los trabajadores de los Estados Unidos.

4.-Todo esto ha representado una agresión global, en contra de esta forma de organización agraria, en muchos sentidos única en el mundo, producto de la revolución mexicana, en contra de la economía moral de los mexicanos, en especial de las comunidades indígenas, con lo que se buscaba destruir una racionalidad, una forma de entender la relación con la naturaleza y una forma de organización social diferente, más armoniosa, donde no sólo se producían materias primas o cualquier tipo de mercancías, sino, antes que nada, relaciones sociales más justas y libres. El criterio de la ganancia entro como cuchillo en mantequilla desbaratando las viejas formas de producción, de comercialización, de organización.

5.- La transformación de los sembradíos, privilegiando la producción agrícola para la exportación por encima de los productos fundamentales de la dieta de los mexicanos. Al abandonar la siembra de productos destinados al mercado interno, no es casual que desde entonces la importación de maíz haya ido subiendo de manera escandalosa. Las importaciones de maíz proveniente de Estados Unidos se multiplicaron por 15 desde la entrada en vigor del TLC. A la avasalladora competencia estadounidense se ha sumado una «política más liberal» del gobierno mexicano que, en el caso del maíz, ha liberalizado el mercado más allá de lo requerido por el propio acuerdo: El valor de las exportaciones agrícolas de Estados Unidos a México pasó de 3 mil 476 millones de dólares entre 1991 y 1993, previo a la entrada en vigor del TLCAN, a 7 mil 516 millones de dólares en el último trienio, lo que representó un incremento de 116%, según el reporte del Departamento de Agricultura de Estados Unidos.

6.- El generar una ideología productivista entre los que tienen la tierra, (un poco más de 2 millones de ejidatarios, frente a más de 30 que viven en el campo) buscando que no se preocupen de la problemática de los que no la tienen y que según esas modificaciones ya nunca la tendrán.

7.- Tener las manos libres para que las grandes sociedades mercantiles agrícolas introduzcan técnicas de sembradíos con semillas modificadas genéticamente que no tan sólo comienzan a inundar el mercado sino que contaminan a las plantas y semillas criollas.

8.- La utilización de tierra anteriormente de vocación agrícola para la construcción de grandes centros turísticos, centros comerciales, etc. Desgraciadamente y a pesar de las evidencias, las viejas y la nuevas-viejas organizaciones campesinas siguen sin sacar conclusiones sobre el significado profundo de la reforma del 27 constitucional. Todos trabajan con ese hecho como si fuera un dato inamovible, con una resignación que raya en la aceptación de que ese es el único escenario posible.

Igual sucede entre los que en la pasada elección levantaron un supuesto proyecto alternativo de nación y dejaron de lado el significado de la reformas salinistas al 27. Y no está por demás repetirlo, pero no tiene caso ser un antisalinista de palabra pero un omiso frente al hecho fundamental que marcó ese gobierno.

Más aún los intelectuales «especialistas», «expertos» en la cuestión agraria se la pasan discutiendo sobre la «gran» problemática del campo y debaten sobre que es mejor: si una política de subsidios al agro para compensar la situación estacionaria de la producción agrícola o el volver a las estrategias diversificadas de la viejas sociedades agrarias. Pero resulta que hay más de 30 millones de mexicanos que viven en el campo y solamente un poco más de 2 millones tienen títulos de propiedad. ¿No será que fundamental deberá ser llevar a cabo una nueva reforma agraria que vuelva a fijar un límite de propiedad, quizá menor a lo que eran las 100 hectáreas? ¿No será que el primer paso sea revertir la reforma salinista del 27 constitucional y revertir el despojo al que se ha sometido al campesino indígena y no indígena? ¿No será indispensable reapropiarse de la tierra que están en manos de hoteleros, grandes comerciantes y de las impresionantes agrobussnies, tanto nacionales como internacionales? Atrás, el problema se ubica en que esos expertos cuestionan el hecho de que después de la reforma del 27 se haya dado un proceso de venta y renta de la tierra, porque, basándose en los datos de proporción de terrenos ejidales, comunitarios, privados y nacionales constatan que ésta sigue siendo más o menos la misma que antes de la reforma del 27.

No se percatan, por que no salen a darse una vueltecita por el país, en especial por el norte de México, que la venta y renta se han estado dando a un ritmo impresionante, que el despojo se está llevando a cabo, día con día, sin que todavía se refleje en las estadísticas nacionales.

Pero hay un dato que revela la situación que se vive en este terreno: Para diciembre de 2005, de acuerdo al centro de estudios y publicaciones de la Procuraduría Agraria, un 22% del total de tierras ejidales y comunales se encuentra en proceso de cambio de dominio, para pasar a ser propiedad privada. A lo que hay que agregar que la privatización de la propiedad socia ya realizada para el año 2004 fue de 1,804 núcleos agrarios representando una extensión de 829 mil hectáreas (Centro de estudios de la Procuraduría Agraria).

La Otra política agraria.

Según han explicado los compañeros del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, uno de los motivos principales que les permitieron llegar a la conclusión que era indispensable alzarse en armas, fue la reforma salinista al 27 constitucional.

Por eso mientras todo mundo dio como un dato inamovible de la realidad que ya no se podía luchar por la tierra, que se había acabado el reparto agrario, como producto de la insurrección zapatista se expropiaron latifundios a finqueros racistas de varias regiones del estado de Chiapas. Las bases de apoyo zapatistas entraron en posesión de esas tierras y desde entonces las trabajan de manera comunitaria, rompiendo con la lógica del mercado, rompiendo con la lógica de la ganancia.

Para alguien como yo, hijo de campesinos pobres de Tlaxcala, cuya madre fue nana de niños ricos de una hacienda de toros, el significado de la primera reunión preparatoria de la Otra Campaña fue muy grande, entrar al casco de lo que alguna vez fue la finca de señores de horca y cuchillo, que ejercían el espantoso derecho de pernada, todo eso tenía algo de sabor a triunfo, representaba la evidencia de que era posible generar nuevas relaciones sociales y humanas, daba sentido específico al combate desde la izquierda por una sociedad más justa, de alguna manera vengaba los agravios de todos los campesinos mexicanos y de todos los hijos de los campesinos mexicanos.

Al mismo tiempo al escoger esa tierra recuperada se le mandaba un mensaje a toda la izquierda mexicana ahí reunida (desgraciadamente no toda lo entendió), que era posible trabajar con otro horizonte diferente al de la resignación, que era posible un anticapitalismo que iba más allá de las palabras.

Todo esto resulta intolerable para el poder, para el conjunto de la clase política, para el conjunto de los señores del dinero. Ellos quieren un campesinado que se esfuerce por «integrarse» mejor al mercado capitalista, aunque éste voluble como es, siempre los margina, que haga sus sociedades de crédito y se olvide de sus hermanos que no tienen tierra, o que venda o rente su tierra, o mejor aún, que se vaya de ilegal a los Estados Unidos y que mande remesas en dólares que son lo único que impide que la miseria se haga aún más terrible en el campo.

Pero no quiere a indígenas-campesinos insumisos que no sólo defienden su tierra sino que se organizan autónomamente y que, además, son las bases de apoyo de un ejército rebelde.

La defensa de las tierras recuperadas es la defensa de la esencia autónoma del zapatismo. No está por demás recordarlo, pero no hay autonomía en la práctica si no hay territorio.

Si los compañeros del EZLN, producto de su visión, que fusiona la política con la ética, han mantenido el compromiso y la generosidad de cumplir su palabra con la Otra campaña y con las comunidades visitadas durante la Otra Campaña con las cuales se hecho trato, de salir para llevar a cabo la segunda fase, nosotros tenemos la obligación de no dejar solos a nuestros compañeros bases de apoyo zapatista que están luchando en contra de esta nueva ofensiva de los señores del dinero y del poder.

El mantenimiento de la autonomía zapatista es el mejor vehículo para poder explicar que hay otra cosa, que lo que desde los medios de comunicación se nos vende como horizonte es apenas una realidad virtual. Que en medio del «desierto de lo real» hay un vergel donde se expresan esos dos afluentes del torrente zapatista: la ira y la razón.

Acabar con la conversión de la tierra en mercancía, con el despojo de los bienes terrenales, con la ganancia mal habida, es decir con el capitalismo sigue siendo el punto de partida para tomar en nuestras manos el control de nuestro destino, para poder seguir siendo México.

Si es verdad que está modernidad avanza para atrás y estamos volviendo a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, si el porfirismo es la única visión de futuro que tiene la clase política, si volvemos a ser un país con una economía de enclave, entonces no está mal volver a la vieja-nueva idea zapatista de que la tierra es de quien la trabaja.

Y muy probablemente, una vez más, escucharemos el viejo, muy viejo, prejuicio de los predicadores dominicales de izquierda que frunciendo la nariz dirán: "esa es una lucha pequeño burguesa", el campesinado y menos el indígena pueden hacer revoluciones, ni transformar de manera duradera las relaciones de dominio, a lo más que pueden aspirar es a ser aliados subordinados de la clase obrera. Y, como siempre sucede cuando esos señores hablan, la realidad les pasará de lado. Por lo que vimos durante el recorrido de la Otra, es muy probable que estemos en los prolegómenos de volver a vivir la lucha por la tierra, como elemento central de la lucha en contra del capitalismo. No cabe duda que tenía razón el viejo socialista alemán cuando dijo, parafraseando a Goethe: gris es la teoría, verde el árbol de la vida.

A lo largo del recorrido de la Otra Campaña, el verde árbol de la vida del campo mexicano se apareció, nos interpeló, pero de eso hablara el Subcomandante Insurgente Marcos a continuación.

San Cristóbal de las Casas a 22 de marzo del 2007.

Subcomandante Insurgente Marcos:

3.- Tres ejemplos en tres estados gobernados por los tres principales partidos políticos:

a).- Sonora (gobernada por el PRI), Las 2 fotos. Ocurrió camino al territorio del pueblo MAYO, en Sonora. A un costado de la carretera, un gigantesco anuncio monumental proclamaba: «El Gobierno de Sonora cumple: con la creación de empleos». Unas decenas de metros detrás del anuncio, una vieja fábrica dejaba caer sus pedazos carcomidos por el óxido.

Otra foto: en una comunidad indígena MAYO, uno de los dirigentes hace una «lectura» de una foto aparecida en el suplemento Ojarasca, de La Jornada, y nos va contando la historia de despojo de tierras en contra del pueblo Mayo. Historia que se repite en las tierras del Tohono Oda´am, del Seri o Comc´ac, del Yaqui y del Pima.

b).- San Luis Potosí (gobernada por el PAN), el altiplano potosino. «Una escalera», dijeron los otros potosinos, y mostraron un mapa donde la vegetación se escalaba desde la Huasteca hasta el desierto. «Sí, una escalera», dijimos nosotros cuando los escuchamos explicar el desplazamiento de la población campesina original del altiplano y su sustitución por indígenas de la Huasteca, de Puebla, de Veracruz. No sólo cambió el origen de los pobladores, también la tenencia de la tierra. Donde antes había ejidos, ahora hay latifundios. Donde antes había comisariados ejidales, ahora hay capataces. Donde antes se producían alimentos para el consumo de la población, ahora se producen migrantes para la exportación.

c).- Zacatecas (gobernada por el PRD).- En la comunidad de La Tesorera, una empresa prestanombres del prócer perredista de la democracia y del FAP, Ricardo Monreal, pretendió humillar a los pobladores y se encontró con algo desconocido por él: la dignidad. Ahí mismo, otro de La Otra Zacatecas nos contó que en un poblado aumentó significativamente la migración de la población original, pero, extrañamente, aumentó el número de pobladores. Investigó: los zacatecanos tenían que migrar a Estados Unidos por el despojo de tierras, la falta de apoyos al campo, y los bajos salarios. El lugar de sus ejidos fue ocupado por terratenientes, y su fuerza de trabajo, por indígenas llevados como en los tiempos de porfirismo para trabajar de peones. En la Zacatecas perredista, dos tercios de la población de origen zacatecano viveŠ en Estados Unidos.

En el museo que hay en El Cerro de La Bufa para recordar la batalla de Zacatecas hay un ejemplar de un periódico de la época. En él se dice que los «bandidos» de Villa serán aplastados de un momento a otro. Unos días después Zacatecas cae en manos del ejército villista.

4.- Desmenuzando lo expuesto con meridiana claridad por Joao Pedro Stédile, ese recoger de la lluvias de abajo que es Eduardo Galeano, y los, esos sí, obispos católicos Don Pedro Casaldáliga y Don Thomas Balduino, podemos encontrar los pasos, muchas veces simultáneos, de la guerra de conquista en el campo mexicano: desmantelamiento de la política social: ni créditos, ni ayuda, ni mercado, nuevas legislaciones que destruyan las «defensas» jurídicas: reforma al 27, golpeteo económico en los precios (de productos y de consumo), cultivo de expectativas de nivel de vida, indefensión jurídica, venta o despojo, migración, reordenamiento capitalista del territorio, repoblación.

5.- Atenco y el FPDT, Oaxaca y la APPO, Chiapas y el EZLN.

a).- Atenco marcó un punto decisivo en la lucha en defensa de la tierra. La valentía de sus hombres y mujeres, así como la inteligente y decidida participación del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, entre cuyos dirigentes se encuentra Ignacio del Valle (hoy injustamente preso), tuvo uno de los triunfos que alentó la movilización campesina abajo y a la izquierda. Atenco no es sólo la represión del 3 y 4 de mayo del 2006, con su cauda de violaciones a los derechos humanos y la agresión a la mujer como política de Estado. Es también, y es preciso no olvidarlo, la movilización exitosa en contra del aeropuerto foxista. Movimiento que enfrentó la unión de gobiernos, empresarios, clero y los grandes medios de comunicación. El pueblo de Atenco, y con él, el FPDT, tiene mucho que enseñarnos a todas, a todos.

b).- El movimiento social que encabeza la APPO en Oaxaca marca también lecciones importantes en la lucha social. Aunque, por el manejo de los medios de comunicación, pareció y parece un movimiento centrado en la capital del estado, tuvo y tiene momentos brillantes en las zonas rurales oaxaqueñas, donde los pueblos indios han sacado relucir sus tradiciones de lucha y resistencia. Una gran lección del movimiento de la APPO es su empecinamiento, su capacidad de recuperación y la constancia en sus objetivos. Oaxaca entonces no es sólo la represión del 25 de noviembre y su saldo de ilegalidades y arbitrariedades, es también, y sobre todo, la organización popular autónoma, sin la tutela de instituciones ni partidos políticos, la democracia directa aplicada en circunstancias muy difíciles.

c).- En la Chiapas de nuestros dolores y esperanzas, las comunidades indígenas zapatistas demuestran que otro mundo es posible. Y que es posible levantarlo sobre la base de la cultura indígena, su concepción de la tierra y el territorio. «Dignidad» le llamamos nosotros a esta palabra, a este paso, a esta forma de vida, es decir, de lucha.

Cuenta una leyenda reciente que en las sombras de la madrugada en las montañas del sureste mexicano, hombres y mujeres de color moreno sólo tienen en su corazón un temor: el de nada hacer frente a la injusticia. «Los Vigilantes» llaman a estos hombres y mujeres. Son el núcleo duro del Votán Zapata, del guardián y corazón del pueblo. Ellas y ellos son quienes nos cuidan y acompañan. Alguien les pregunta: "¿De qué se trata todo esto?«Ellas y ellos responden:»De ser mejores, de la única forma que es posible ser mejores, es decir, en colectivo". Aunque apenas es un murmullo, la voz de Los Vigilantes se escucha como grito cuando dice: «De ser dignas y dignos, de eso se trata todo esto». Y yo agrego ahora: "uno de los caminos de la dignidad sigue la Vía Campesina en todo el mundo".

¡Libertad y Justicia para Atenco!

¡Libertad y Justicia para Oaxaca!


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