La diversificación, la descentralización y el movimiento hacia la autosuficiencia alimentaria son tendencias principales dentro de la agricultura cubana. Cuba ha sido el único país en transitar de un modelo agrícola convencional, basado en altos insumos y fuertemente subsidiado, a otro alternativo, de bajos insumos y uso intensivo de los recursos naturales disponibles.
El hecho de haber experimentado un cambio tan dramático en la intensidad de la producción agropecuaria, ha sido una oportunidad única, en tanto ha servido como punto de partida para diseñar una agricultura sostenible a escala nacional.

