Protegiendo los bienes comunes, Territorios y el derecho a comida y agua

Miércoles 6 de marzo de 2013 por LRAN

En el Día Mundial de la Alimentación, el 16 de octubre del 2010, se estimó que casi mil millones de personas en el mundo están sufriendo actualmente de hambre y desnutrición – un aumento dramático desde el aumento en los precios de los alimentos de los últimos tres años.

Casi la mitad de estas personas son pequeños campesinos, aproximadamente 20% no tienen tierras, otro 10% son pastoriles, pescadores, usuarios del bosque y el resto vive en las ciudades.

La crisis por hambruna en el mundo va a ser más grave si los recursos de subsistencia como la tierra y el agua continúan siendo transferidos a los grupos poderosos financieramente hablando, dentro de áreas más grandes y por periodos de tiempo más extensos. 

En apoyo a los movimientos sociales y a los activistas de base que trabajan para defender los derechos de las poblaciones locales para tener acceso a tierra y a los recursos naturales y para re orientar las políticas hacia una soberanía alimentaria en una nueva era de escasez de petróleo, volatibilidad climática y reajuste económico, LRAN lanza su segunda serie de boletines informativos en contribución con la campaña global para la reforma agraria. Esta serie trata sobre el tema: defendiendo los bienes comunes, territorios y derecho a la alimentación y agua. 

Luchando contra las crisis alimentaria, financiera, energética y climática a través de la soberanía alimentaria y la reforma agraria 

En Abril 2010, los representantes de los movimientos sociales de todo el mundo se reunieron en Cochabamba en la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático. Resaltando su respeto por la Madre Tierra, ellos presentaron evidencia de las nefastas heridas que está sufriendo y expusieron sus propuestas para redirigir urgentemente las políticas de desarrollo hacia un futuro más sostenible y justo. Dos de las formas más importantes por las cuales la Madre Tierra – tierra y agua- está siendo explotada, abusada y destruida por los seres humanos bajo el estandarte del desarrollo económico, el crecimiento y progreso. Hoy en día, el mundo enfrenta múltiples crisis interrelacionadas como la crisis del clima, agua, energía y finanzas que han sido el resultado de muchas décadas de globalización dirigida por las corporaciones, dominación de la política neoliberal, extracción no sostenible de recursos y liberalización financiera no controlada. 

Esta segunda colección de boletines informativos preparados por Land Research Action Network (LRAN) considera estos temas de preocupación y presentan algunas experiencias de investigadores activistas que trabajan para defender los bienes comunes y los territorios vulnerables. Como en la versión anterior, los boletines han sido redactados y editados para lectores cuya lengua nativa no es el inglés, y busca ser fácilmente traducible. Está dirigida especialmente a activistas y líderes de comunidades dentro de los movimientos sociales que trabajan con los temas de tierras y agricultura. 

Esta serie es una contribución a la Campana Global para la Reforma Agraria (GCAR), que sirve como una plataforma para promover la reforma agraria efectiva en países con patrones de desigualdad elevados de propiedad de tierras. Iniciada por La Vía Campesina, un movimiento internacional de campesinos, y Foodfirst International Action Network (FIAN), GCAR asiste al movimiento ya existente de campesinos nacionales para luchar por la reforma agraria en sus propios países y para fortalecerlos internacionalmente. Una reforma agraria efectiva se debe entender por los campesinos y organizaciones sin tierra a lo largo del mundo como un grupo de políticas que aseguren que la tierra agrícola sea distribuida a campesinos y a agricultores sin tierra de forma rápida y equitativa. Para mayor información, por favor visite http://viacampesina.org o http://www.fian.org/programs-and-campaigns/projects/global-campaign-for-agrarian-reform.

Los documentos pueden ser agrupados en tres partes. La primera parte presenta el análisis de las crisis actuales y resalta el impacto que tienen en las personas vulnerables quienes confían directamente en su tierra. 

El primer documento, “Tierra y crisis mundial de alimentos” Peter Rosset explica como el aumento de precios de cultivos básicos entre 2008 y 2009 son la clara evidencia de los problemas estructurales en la producción mundial de alimentos y el sistema de suministro. El corto plazismo de la agricultura industrial que genera grandes ganancias para inversionistas y clases ricas se contrasta con la agricultura campesina agroecológica, donde las ganancias mayormente van a las comunidades locales, la sociedad en general, y a las futuras generaciones. Sin embargo, las fincas familiares, que producen más de dos tercios de la comida en Asia, África y Latinoamérica no reciben un apoyo genuino y reciben una inversión financiera insuficiente (infraestructura, institucional, investigación participativa y construcción de capacidades). La alternativa de la soberanía alimentaria propuesta por los agricultores de pequeña escala y los movimientos sociales se presenta como una alternativa a largo plazo para resolver la actual crisis alimentaria.

El segundo documento nos lleva hacia la crisis generada por una descarada e injusta estructura agraria en muchos países del Sur Global. En el segundo documento titulado “Monocultivo de la caña de azúcar y la contra reforma agraria en Brasil” por Maria Luisa Mendonça se presenta un caso, que describe los problemas graves asociados con la expansión de monocultivos en Brasil a pesar de la necesidad urgente de redistribución de tierra dentro del marco de una reforma agraria integral para proporcionar medios de subsistencia genuinos a largo plazo para los millones de personas desplazadas y los sin tierra. Su análisis se enfoca en las vastas plantaciones de caña que continúan siendo promovidas por el Gobierno para incrementar la producción de etanol para la exportación y describe como las grandes plantaciones a escala llevan a inmigrantes, típicamente desplazados de tierras agrícolas y de bosques a otro lado, para trabajar en estas plantaciones, que tienen un largo historial de condiciones adversas y violaciones de derechos laborales. 

El tercer documento presenta una breve exposición sobre la crisis climática. La mayoría de los modelos de cambio climático predicen que los daños van a afectar desproporcionalmente a las regiones pobladas por pescadores de pequeña escala, pequeños productores agricultores y especialmente a la agricultura de secano en el Sur. Sin embargo, las causas principales del cambio climático están más allá de su control. Igualmente, muchas de las soluciones climáticas también están diseñadas exclusivamente en el Norte Global pero son implementadas en el Sur. Las iniciativas controversiales establecidas a nivel de políticas internacionales, como las propuestas de REDD (Reducción de Emisiones de la Deforestación y Degradación del bosque) y los Mecanismos de Desarrollo Limpio (CDM), y el desarrollo de agro combustibles son fuertemente criticadas por muchos movimientos sociales por sus resultados contraproducentes, el ladrón oculto de recursos, y los grandes problemas de responsabilidad. Muchos de estos esquemas intensifican las dificultades que enfrentan los bosques y otras comunidades rurales, que están raramente involucradas en la toma de decisiones claves en cuanto al uso de recursos naturales en áreas de proyectos. Mientras tanto las tecnologías tradicionales y el conocimiento de los pequeños productores, pastores nómades, pescadores y comunidades indígenas están sujetos a una erosión constante a través de una variedad de presiones externas, que reducen el almacén de lecciones y enseñanzas sobre capacidad de adaptación y resiliencia al clima y al cambio climático. 

El segundo grupo de documentos trata sobre las diferentes formas en las cuales la tierra y el territorio son percibidas desde diferentes perspectivas. Los documentos presentan explicaciones breves sobre los temas y las dinámicas de la tenencia de un recurso común, el trabajo internacional para definir y reconocer el derecho a la tierra, y la amenaza de un masivo despojo de tierra por la expansión del acaparamiento global de tierras. 
 
Para enmarcar el contexto para todos los documentos en este sección, el documento número cuatro titulado “En defensa de los bienes comunes” por Shalmali Guttal y Mary Ann Manahan examina la importancia critica de preservar los bienes comunes naturales, especialmente el agua y tierra, como recursos vitales gestionados por la comunidad y disponible para sucesivas generaciones. El valor de los recursos colectivos ha sido grandemente, y algunas veces enteramente, pasados por alto en las estrategias de desarrollo nacional en el Sur, y este documento examina las diferentes formas en donde ha sido puesto en amenaza. Un factor crítico es la debilitación de los sistemas de gestión de propiedad de bienes comunes socavados mientras los paradigmas de la privatización y la mercantilización del mercado han dominado en el desarrollo de políticas. Como resalta el documento, las redes y los movimientos de los pobres alrededor del mundo están reaccionando ante la destrucción de sus recursos naturales, y están luchando en defensa de sus bienes comunes y los sistemas de propiedad de bienes comunes que los sostiene. 

El quinto documento en nuestra serie se titula “Derechos a la tierra y al territorio” por Sofia Monsalve y examina el tema de asegurar el acceso a tierra como un derecho básico humano. Mientras que los instrumentos legales internacionales no reconocen aún el derecho humano a la tierra, existen instrumentos internacionales que reconocen la importancia del acceso a la tierra para asegurar el derecho a la alimentación y como una base de los derechos de los pueblos indígenas. Sin embargo, ella menciona, que en cada país, los Estados eligen construir alianzas con empresas privadas ricas y corporaciones transnacionales para privatizar la tierra y extraer los recursos naturales en vez de preservarlas como bienes comunes y ratificar los derechos de las personas a la alimentación. Los modelos alternativos de desarrollo, como el modelo de la soberanía alimentaria formulado y propuesto por la Vía Campesina, tiene un alcance basado en los derechos, reconociendo el derecho de auto determinación de las comunidades locales incluyendo los derechos de gobernar, gestionar y cuidar sus propios ecosistemas y riqueza natural. El modelo de soberanía alimentaria también se enfoca en las reformas de tenencia redistributivas sin las cuales, se cuestiona, no sería posible superar la discriminación basada en género, edad, etnia, raza, casta, etc. 

Una perspectiva contrastante ve a la tierra no como un derecho, pero como un bien o commodity. Esto considera que la tierra no sólo es productiva pero también un activo con valor financiero que puede ser transferible para extraer el más alto valor de él. En esta perspectiva, otros valores que las comunidades normalmente relacionan a la tierra no tienden a ser tomados en cuenta: tales como la posibilidad de auto-confianza al trabajar la tierra, la disponibilidad de una red de seguridad social y de parentesco donde exista tierra para los pobres, los elementos espirituales de la tierra, árboles y agua, el valor educativo del aprendizaje de la tierra, y más valores fundamentales de herencia e identidad. El interés internacional en aumento en los recursos agrícolas de la tierra de otros países ha llevado a discusiones sobre los límites para el comercio de tierras. Una última reunión de los representantes de los movimientos sociales en Kuala Lumpur llamó la atención sobre el aumento de ventas de tierras a través del Sur Global. Basada en esas discusiones, Mary Ann Manahan hace la pregunta “¿Asia está a la venta?” (nuestro sexto documento). Ella examina críticamente la adquisición extranjera de las tierras agrícolas en Asia que han incluido la expropiación de tierras y territorios a favor de la agricultura industrial. También se especifican en este documento, la variedad de mecanismos usados para obtener tierra a lo largo de la región. La pérdida de estas tierras es con frecuencia desastrosa para las poblaciones locales. Esto significa no tener posesión de los medios de subsistencia y de los espacios de vida, lo que conlleva a reducir los estándares de vida y con frecuencia a la completa destrucción de familias y comunidades involucradas. 

Los dos anexos de este grupo de documentos son complementos especialmente importantes para los temas de esta compilación El primero presenta el texto de una carta abierta urgente a las instituciones financieras internacionales, incluyendo al Banco Mundial y es titulado ¡es hora de prohibir el acaparamiento! que fue apoyado por más de 100 grupos de la sociedad civil del mundo entero. El segundo anexo reproduce las secciones principales del informe que resume la reunión de consulta a la sociedad civil asiática sobre las directrices de la FAO en cuanto a buena gobernanza de tierra y recursos naturales. Este informe identifica algunos de los problemas claves relacionados con la tenencia de recursos naturales en la región y establece algunos principios, acciones y propuestas para mejorar la gobernanza de la tierra. 

En la sección final de esta edición se enfoca en la experiencia de los locales y de las campañas conducidas por las organizaciones de base a nivel nacional para hacer un llamado para corregir los errores del desalojo, buscar acciones para redistribuir la tierra y cambiar a políticas de gobierno sobre agricultura y comercio. 

En el documento titulado “Los grandes ladrones de Dey Krahorm”, David Pred cuenta la historia de una comunidad urbana vibrante en Camboya, cuya tierra fue vendida sobre sus pies a una empresa mobiliaria, en unión con jefes locales. El documento presenta la lucha mientras está se desarrolla, desde la perspectiva de alguien que trabajaba cercanamente con la comunidad a través de sus campañas de resistencia. La destrucción de sus casas, completamente destrozadas por buldóceres y martillos en horas tempranas de la mañana, tuvo consecuencias devastadoras para la comunidad. A pesar de que la campaña para quedarse con sus hogares se perdió, el autor refleja los éxitos moderados al hacer un llamado de atención nacional e internacional sobre este caso, presentar el gran número de otros casos de desalojo forzado y acaparamiento especulativo de tierra en Camboya. La determinación de la comunidad Dey Krahorm se hace claramente evidente en esta historia, que ha sido motivo de inspiración para otras comunidades amenazadas en el país para resistir el desalojo y hacer uso de las lecciones aprendidas. 

Nuestro octavo documento, “¿Revivir la reforma agraria filipina?”, por Carmina Flores Obanil, presenta la historia de los intentos y tribulaciones de la campaña que finalmente logró la aprobación de la renovada ley de reforma agraria integral en las Filipinas. Ella describe algunas de las acciones que ayudaron a tomar la atención de los medios, la nación y los parlamentarios, al proyecto incompleto de la reforma de tierras en su país. Con un fuerte apoyo de las organizaciones de base, se uso la presión a los parlamentarios para dirigir más recursos y presupuesto al departamento de reforma agraria, reduciendo la inicial presión política para que el departamento abandone su rol de redistribución de tierras. Ella menciona que no sólo se requiere mayor vigilancia para asegurar la implementación del proyecto de ley, pero que se requiere hacer más campaña para promover el desarrollo de una perspectiva general de la reforma agraria que vaya mas allá de las cuestiones de distribución de tierras y asegure la protección de los bienes comunes y las tierras de cultivo de las pequeñas comunidades, propietarios y pueblos indígenas. 

El documento final titulado “Formalizando la desigualdad”, por Natalie Bugalski y David Pred, se refiere al programa de titulación de tierras en Camboya. El documento toma el caso de una comunidad amenazada con el desalojo del centro de la ciudad en el corazón de Pnohm Penh. En este caso, la comunidad Boeng Kak fue puesta en amenaza al mismo tiempo que el programa de titilación de tierras apoyado por un donante internacional debió dar a los residentes un seguro a largo plazo para los derechos a sus tierras. Como el área estaba exenta al programa, los derechos de los locales a tierra fueron degradados y no considerados. El enfoque de esta pieza es la responsabilidad de la administración del proyecto y gestión de tierras del Banco Mundial. El documento describe una campaña local para dar a conocer al Banco los daños causados por el rechazo de sus derechos, la desconsideración de sus reclamos, pérdida de sus tierras y la destrucción de su comunidad. El caso ha sido llevado al panel de inspección del Banco Mundial y se espera el resultado. 

Juntos todos estos documentos presentan algunos temas principales de la continua lucha para asegurar que los pobres y campesinos vuelvan a ganar sus derechos a gobernar y dirigir sus bienes comunes y otros recursos naturales en base a los cuales crean su subsistencia. Estos enfatizan, a través de las múltiples crisis que enfrentan los países del Sur debido a la inestabilidad climática, desarrollo no sostenible, extracción excesiva de recursos, inestabilidad de precios de alimentos, una reducción sistemática de la soberanía alimentaria y la viabilidad a largo plazo del sector de agricultura a pequeña escala, y una nueva onda de acaparamiento de tierras. Ellos luchan por una perspectiva que respete los derechos humanos y rechazan la noción de tierra como un bien negociable. Buscan que las políticas públicas y los recursos apoyen a los campesinos y pequeños productores y a los pobres urbanos, para que éstos puedan vivir y trabajar en su tierra, con la cual se identifican y en la cual confían. Colectivamente, hacen un llamado para tener políticas locales, nacionales, regionales e internacionales y para dar mayor atención a la importancia y al valor de los bienes comunes y fortalecer las instituciones fuertes de la comunidad para una sociedad en buen funcionamiento y sostenible. 

La Land Research Action Network une a investigadores activistas expertos en temas de tierra y acceso a recursos con los movimientos de base que luchan por la tierra y por otros recursos productivos. LRAN es coordinado por el Centro de Estudios para el Cambio en el Campo Mexicano, FIAN International, Focus on the Global South, y Rede Social de justiça e direitos humanos. Para mayor alteras de acción, actualizaciones, artículos y otra información por favor visitar www.landaction.org.


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