Mujeres agricultoras: Gestoras de soberanía alimentaria

Irene Leon
Martes 3 de abril de 2007 por LRAN

Este texto es un extracto editado de un capítulo para la publicación sobre mujeres y
soberanía alimentaria, que será editada próximamente por Entrepueblos y la Vía Campesina.

El día 22 de febrero, en Sélingué, Malí, en vísperas del inicio del Foro Mundial por la
Soberanía Alimentaria, se realizó un encuentro de mujeres, convocado por la Marcha
Mundial de las Mujeres. Entre los temas en la agenda, se abordó el del conocimiento desarrollado por las mujeres del campo y su aporte para la soberanía alimentaria.

La alimentación, que es indisociable de la supervivencia humana, se ha desarrollado
mediante un largo proceso de descubrimientos e investigación, que históricamente ha sido
encabezado por las mujeres. Desde la invención de la agricultura, pieza clave en esta
materia, ellas han experimentado, han hibridado semillas, han seleccionado lo comestible
y lo no comestible. También han preservado alimentos e inventado y refinado la
dietética, la culinaria y sus instrumentos. A través de esto, han generado uno de los
más importantes referentes de cada una de las culturas y sociedades; y no es poco decir:
ellas han alimentado al mundo. Gracias a ello, la humanidad ha sobrevivido a los
subsecuentes modelos concentradores de los bienes, que han alterado los preceptos
previsores de producción para el sustento y los han reemplazado por tratos de lucro,
entre cuyas consecuencias figura el hambre, que atañe a unos 816 millones de personas y
se incrementa cada año en cuatro millones más, según cifras de la FAO(1).

Unos 40 países
enfrentan un estado de emergencia alimenticia y una de cada seis personas padecen de
desnutrición en los países en desarrollo(2), al punto que cada 3,6 segundos alguien, por
lo general una niña, muere de inanición. Mientras tanto, con una cifra de negocios de
unos 3.5 billones de dólares, el comercio de los alimentos procesados es actualmente uno
de los filones más rentables que existen, solo que la clientela para comprarlos no es
universal, pues más de un billón de personas viven con un ingreso de 1 dólar US o menos
por día y 2,7 billones con menos de $2. (Ver anexo).

En estas circunstancias, lograr el
propósito de resolver el problema del hambre y la alimentación a través de los
mecanismos mercantiles es bastante improbable. Pues al mantener las diferencias
estructurales y la mala distribución intactas, nada indica que los ingresos potenciales
de los consumidores vayan a mejorar. Lo que sí se puede vaticinar es que las mujeres
continuarán alimentando a la humanidad, pues si
n ninguna duda, las prácticas de producción de alimentos que aún se conservan en sus
manos continúan teniendo un sentido de previsión. Y, tal como están las cosas, ellas
abastecen ya entre el 60 y el 80% de la producción alimenticia de los países más pobres
y alrededor del 50% a escala mundial.

Los huertos domésticos que ellas mantienen "...son, muchas veces, verdaderos
laboratorios experimentales informales, al interior de los cuales ellas transfieren,
favorecen y cuidan las especies autóctonas, experimentándolas a fondo y adoptándolas
para lograr productos específicos y si es posible variados, que ellas están en capacidad
de producir. Un estudio reciente realizado en Asia ha mostrado que 60 huertos de un
mismo pueblo contenían unas 230 especies vegetales diferentes. La diversidad de cada
huerto era de 15 a 60 especies"(3). En India "las mujeres utilizan 150 especies
diferentes de plantas para la alimentación humana y animal y para el cuidado de la
salud. En Bengala occidental, hay 124 especies de "malezas" que se recogen en los
arrozales y tienen importancia económica para las agricultoras. En la región de
Veracruz, México, las campesinas utilizan alrededor de 435 especies de flora y fauna
silvestre de las cuales 229 son comestibles"(4).

Gracias al acumulado de conocimientos relativos a la práctica agrícola, a la previsión
productiva, al procesamiento y distribución, las mujeres, aún en contextos de pobreza
extrema, alimentan a la humanidad y mantienen patrones de consumo congruentes con el
cuidado de la tierra y la colectividad. Sin embargo, al momento de definir las políticas
agrícolas y alimenticias, esta es una consideración de último rango, pues en el mundo
del rey mercado, ellas apenas mantienen el dominio del 1% de las tierras agrícolas.

El
sesgo patriarcal presente en las políticas y medidas internacionales, se manifiesta
igualmente en el ámbito nacional y en las prácticas locales. Las desigualdades de género
en el mundo rural han sido señaladas entre las más crudas de las relaciones sociales que
afectan a la sociedad y en especial a las mujeres(5), cuya invisibilidad histórica llevó
a que su propia existencia como sujetos tan solo empezara a ser reconocida en el último
cuarto del siglo pasado. Hasta ahora, aunque han sido adoptadas significativas políticas
en distintas esferas, en la práctica, la discriminación en el mundo campesino y en el de
la alimentación se mantiene casi intacta, especialmente porque las mujeres no son
consideradas aún ni actoras económicas, ni productoras de conocimientos, ni sujetos
sociopolíticos integrales.

Más bien, en sentido contrario, mientras los conocimientos y prácticas agrícolas son
privatizados, patentados y monopolizados por las grandes corporaciones, lo producido por
ellas, que involucra a casi todo lo que se mueve en este universo, es considerado como
materia bruta, sin valor. Sus conocimientos en materia de semillas: recolección,
clasificación, identificación de propiedades, almacenamiento, cualidades dietéticas y
culinarias, la complementación entre ellas para prevenir enfermedades, entre otros,
siguen casi inadvertidos y devaluados social y económicamente.

Peor aún, el dominio de lo alimentario sólo ha ganado valor y preponderancia con la
irrupción de los capitales y sus dinámicas en la gestión. Tan sólo la Nestlé,
considerada como el mayor conglomerado mundial de la alimentación, generó durante el
2005 una cifra de negocios récord de 74.342 millones de dólares, con un crecimiento de
7,5 por ciento respecto a 2004. El beneficio neto fue de 6.520 millones de dólares. Las
mayores ventas y beneficios se registraron en Norte y Sudamérica, con ventas por 25.051
millones de dólares. Para 2006, espera un crecimiento de entre 5 y 6 por ciento, así
como mejoras en el margen operacional(6).

Con este tipo de indicios comerciales las posibilidades de control planetario de las
corporaciones se multiplican y, a la vez, las relaciones de poder patriarcales y
capitalistas adquieren nuevos matices. Pues ya no se trata sólo del acaparamiento de los
recursos de la tierra, el agua y los réditos sobre el trabajo de las personas, sino del
control absoluto del mercado sobre las dinámicas sociales y hasta de la apropiación de
la vida misma.

Así, si el cúmulo de injusticias históricas que pesan sobre las productoras y creadoras
es ya abundante, la expropiación de sus conocimientos y de los medios para producir de
manera autónoma, potenciada por esta fase de ascendencia del capital, en una época en la
que justamente el conocimiento es consubstancial al valor, constituye una alienación sin
precedentes.

Esto puede percibirse en las dinámicas que generan instrumentos tales como el Acuerdo
sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio
- ADPIC- (7), que prescribe la patentación de todos los recursos genéticos, cuya
aplicación actúa como un principio dictatorial que aniquila los conocimientos de las
campesinas y las posibilidades de desarrollarlos. Pues además de la expoliación directa
de éstos, que son pirateados, patentados y por lo general expatriados por el sector
privado, también ellas mismas son expulsadas de sus ámbitos de vida. Bajo los regímenes
del agronegocio y sus secuelas de trabajo agrícola y alimentario precario, muchas son
empujadas, además, a la migración.

La pérdida del contexto de producción campesina redunda en la privación del escenario y
del potencial de desarrollar y/o mantener conocimientos. Mientras que las
transnacionales dan prioridad al desenvolvimiento y monopolio de estos últimos. La
Nestlé, por ejemplo, cuenta con con 17 centros de investigación repartidos por todo el
mundo, en los que trabajan 3.500 especialistas, y destina un 1,5% de su cifra de
negocios a la investigación(8).

Adicionalmente, la patentación de las creaciones de las mujeres las obliga desde ya a
comprar franquicias a los dueños de las patentes, para poder continuar ejerciendo con
sus propios inventos: la agricultura, el procesamiento de alimentos, la salud
tradicional y otros. Esto conspira contra las estrategias de supervivencia que ellas han
desarrollado, contra sus prácticas productivas y distributivas.

Aquellas que producen y comercializan cereales, derivados agrícolas, y hasta platos
típicos, sólo podrán hacerlo, bajo la obtención de franquicias, compradas a los dueños
de las patentes, de sendas invenciones que ellas mismas han creado(9). En términos
concretos esto significa el aniquilamiento de las redes de distribución alimentaria
urbana y rural, que abastece a las mayorías empobrecidas del planeta. En tanto que la
importancia y poderío de los conglomerados de alimentación barata está en pleno auge.

En España, por ejemplo, las empresas de comida rápida figuran entre las primeras de las
100 de mayor facturación. Según la guía de Franquicias y Oportunidades de Negocio 2006
de Tormo & Asociados, el número de estas redes se ha multiplicado: en dos años han
pasado de 19 a 27. Esta cifra supone un total de 2.253 establecimientos que facturan
casi un millón de euros al año cada uno. Eso sí, abrir una de estas franquicias requiere
una inversión media de 300.000 euros y locales amplios que en muchos casos deben superar
los 100 m2. Asimismo, tan sólo Pescanova, grupo de alimentos congelados, obtuvo en el
primer semestre de 2006 un beneficio neto de 6,95 millones de euros, un 5,5% más que en
el mismo periodo del año anterior(10).

Según la FAO y sus conocidos asociados mercantiles, esta es una opción de consumo
individual. La preferencia por la comida rápida -pizza, hamburguesas y otras-, es para
esta entidad un asunto inherente a la globalización y representa una posibilidad de
paliar las carencias de calorías, cuyo acceso es considerado como un pilar para la
erradicación del hambre. A la cola de esto figuran las consideraciones humanas y hasta
las propias nociones capitalistas de calidad de vida.

Las leyes de mercado; los acuerdos de libre comercio; el poder de las transnacionales y
la carta blanca para sus negocios otorgada por las normativas de la Organización Mundial
de Comercio -OMC-; la prospección biogenética y la biopiratería; son las más
omnipresentes amenazas a los conocimientos de las mujeres, a su relación con la tierra,
la agricultura, la producción alimentaria y la vida.

Anexo: Los pilares de la crisis alimentaria

Las diferencias estructurales inherentes al capitalismo y la falta de distribución justa
de los recursos alimenticios, aparecen, a todas luces, como los pilares sobre los cuales
se levanta la crisis alimentaria que afecta al mundo.

Según cifras de la FAO, tres quintas partes de la población en los 61 países más pobres
perciben solo el 6% del ingreso mundial(11). Estas poblaciones carecen de la capacidad
de adquirir alimentos suficientes en el mercado, aun habiendo una disponibilidad
suficiente. Con un reparto tan desigual de la riqueza, unos países padecen altos índices
de hambre, mientras que otros registran excedentes alimentarios y excesos en el consumo.
Este hecho indica la sinrazón de la perspectiva comercial para encarar la problemática
de la producción y distribución de alimentos.

Paradójicamente, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la
Alimentación -FAO- institución encargada de velar por la seguridad alimentaria y tomar
medidas viables para la erradicación del hambre, minimiza las prácticas de auto sustento
y apunta a la agricultura comercial como la vía inequívoca para encaminar su mandato.
Pondera además el problema en términos de oferta, demanda y demografía, y proyecta las
soluciones en términos de consumo individual, dependiente de la fluctuación de los
precios en el mercado(12). Sus cuantificaciones y análisis omiten, por lo general, las
diferencias estructurales y de género, apuntando más bien a sus consecuencias.

Según esta entidad, en sus proyecciones hasta el 2030 basadas en un hipotético
crecimiento que generaría el mercado: "Al aumentar los ingresos, el acceso a los
alimentos debe hacerse más igual. Esto es debido a que las personas con ingresos bajos
gastan una elevada proporción del aumento de sus ingresos en alimentos, mientras que
existe un límite máximo para la cantidad de alimentos que las personas ricas están
dispuestas a consumir. Esta mayor igualdad tendrá un efecto importante en el número de
personas desnutridas. Por ejemplo, en los 44 países cuya ingesta media de alimentos será
superior a 2 700 kcal/día en 2015, se espera que el número de personas desnutridas sea
de 295 millones. Pero si la desigualdad en el acceso a los alimentos se mantuviera
constante al nivel actual, este número aumentaría hasta 400 millones"(13). No obstante,
esta misma entidad reconoce que: "El crecimiento económico no será suficientemente
rápido.

En Níger, por ejemplo, 3,3 millones de personas (o el 41 por ciento de la
población) padecían desnutrición en 1990-92. Para alcanzar el objetivo de la Cumbre
Mundial sobre la Alimentación, el número de personas desnutridas tendría que descender
hasta 1,65 millones (o el 9 por ciento de población) en el año 2015. Para conseguir
esto, se necesitarían tasas de crecimiento muy por encima de las que Níger ha
experimentado a lo largo de los dos últimos decenios." (14) En un escenario
caracterizado por el acaparamiento transnacional de la agricultura y la alimentación, y
por la irrupción del juego de los capitales financieros especulativos en el sector, las
tendencias apuntan sólo hacia una mayor polarización. De hecho, estas dinámicas no sólo
son el principal impedimento para el mantenimiento y desarrollo de las prácticas de
autosustento alimentario, sino que la misma vida campesina como entidad social, cultural
y económica, está en riesgo de desaparecer ante el surgimiento de monumentales fábricas
de alimentos procesados y transgénicos, que, al i
mplantarse, inhabilitan los elementos constitutivos de la vida campesina.

************************************************

(1) ¿Cumpliremos con el objetivo de reducir el hambre?, FAO, octubre 2006,
http://www.fao.org/newsroom/es/news/2006/1000428/index.html (2) FAO, Agricultura
mundial: hacia los años 2015/2030. Informe resumido..., 2006,
http://www.fao.org/docrep/004/y3557s/y3557s00.HTM Ver Anexo 1

(3) Sally Bunning and Catherine Hill, Farmemrs’ Rights in the Conservation and Use of
Plant Genetic Resources: Who are the Farmers?, Women in Development Service (SDWW) FAO
Women and Population Division, www.fao.org

(4) Vandana Shiva, "La masculinización de la agricultura: Monocultivos, monopolios y
mitos", Octubre de 1998, www.grain.org/sp/publications/biodiv172-sp.cfm

(5) Movimento de Trabalhadores Rurales Sem Terra, A Questao da Mulher no MST, Brasil,
1996, pp1

(6) Enildo Iglesias, Sobre la responsabilidad social corporativa de Nestle, La Insignia,
mayo 2006 http://www.lainsignia.org/2006/mayo/econ_008.htm

(7) Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con
el Comercio, http://www.wto.org/spanish/docs_s/legal_s/27-trips.pdf, define un marco
legal internacional referente a la protección de la duración de patentes, a la materia
patentable, así como a los mecanismos de sanción, incluso sanciones de comercio.

(8) Idem 10

(9) Irene León, De Mujeres, vida y semillas, in Sementes, patrimonio dos povos, Vía
Campesina Brasil, 2005

(10) http://www.invertia.com/noticias/tiemporeal_emp.asp?idtel=RV011PESCANO

(11) Fast
facts: The face of poverity, Millenium Project, United Nations, 2001

(12) Francisco Javier Toro Sánchez, Giuliaserena Gagliardini, La Seguridad Alimentaria y
la FAO: Una revisión crítica de los informes sobre el estado mundial de la agricultura y
la alimentación, España, marzo 2006, http://www.ub.es/geocrit/b3w-637.htm

(13) Idem ii

(14) Idem ii


Editor : Nyeleni2007
http://www.nyeleni2007.org


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