El mito de los biocombustibles

Edivan Pinto, Marluce Melo y Maria Luisa Mendonça
Viernes 31 de agosto de 2007 por LRAN

- Edivan Pinto y Marluce Melo son miembros de la Comisión Pastoral de la Tierra Regional Nordeste de Brasil. Maria Luisa Mendonça integra la Red Social de Justicia y Derechos Humanos.


ALAI AMLATINA, 13/03/2007, Sao Paulo.- Recientes estudios sobre los impactos causados por los combustibles fósiles contribuyeron a poner el tema de los biocombustibles en el orden del día.

La aceleración del calentamiento global es un hecho que pone en peligro la vida del planeta. Sin embargo, hay que desmitificar la principal solución que actualmente es difundida a través de la propaganda sobre los supuestos beneficios de los biocombustibles.

En contrapunto a esta idea, la profesora Madre-Wan - Ho, de la
Universidad de Hong Kong, explica que: "Los biocombustibles están siendo
considerados erróneamente como ’neutros en carbono’. Se ignoran así los
costes de las emisiones de CO2 y de energía de fertilizantes y
pesticidas utilizados en las cosechas".

Un estudio del Gabinete Belga de Asuntos Científicos muestra resultados
semejantes. "El biodiesel provoca más problemas de salud y ambientales
porque crea una contaminación más pulverizada, libera más contaminantes
que promueven la destrucción de la capa de ozono".

La soja es presentada por el gobierno brasileño como el principal
cultivo para obtener el biodiesel. "El cultivo de la soja despunta como
la joya de la corona del agronegocio brasileño", afirman investigadores
de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (EMBRAPA, en
portugués).

En este contexto, el papel de Brasil sería suministrar energía barata a
los países ricos, lo que representa una nueva fase de la colonización.
Las actuales políticas para el sector son sustentadas en los mismos
elementos que habían marcado la colonización brasileña: apropiación de
territorio, de bienes naturales y de trabajo, lo que representa mayor
concentración de tierra, agua, renta y poder.

Se estima que más de 90 millones de hectáreas de tierras podrían ser
utilizadas para producir biocombustibles. Además, la "eficiencia" de
nuestra producción se debe a la disponibilidad de mano de obra barata y
hasta incluso esclava. Esas características son difundidas por órganos
gubernamentales y por algunos intelectuales, que fabrican la idea de que
la producción de agroenergía traería grandes beneficios.

"Nuestro país posee la mayor extensión de tierra del mundo fue todavía
puede ser incorporada al proceso productivo", afirman investigadores de
EMBRAPA. Ellos estiman que la producción de biomasa "podría ser el más
importante componente del agronegocio brasileño". En relación a la
expansión de la producción de etanol, concluyen que hay la "posibilidad
de expansión de la caña de azúcar a casi todo el territorio nacional".

Brasil produce actualmente 17 mil millones de litros de alcohol por año.
Según el - Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES, en
portugués), serían necesarios más de ocho mil millones de litros
solamente para atender el mercado interno. Por lo tanto, el Banco prevé
que Brasil deberá expandir su producción a otros países. Con la
pretensión de controlar el 50% del mercado mundial de etanol, el BNDES
estima que Brasil debería llegar a producir 110 mil millones de litros
por año.

"Sólo en la región del ´cerrado´, pueden estar disponibles, en los
próximos años, para plantaciones de granos, más de 20 millones de
hectáreas", revela un informe de la - EMBRAPA. En el Noreste, según los
investigadores, "solamente para la papaya hay un área de tres millones
de hectáreas apta par el cultivo". Ellos afirman también que "La
Amazonia brasileña posee el mayor potencial para plantaciones de aceite
de palma en el mundo, con un área estimada de 70 millones de hectáreas".

Sin embargo, este producto es conocido como el "diesel de la
deforestación". La producción masiva del aceite de palma (como es
conocido en otros países) ya causó la devastación de grandes extensiones
de bosques en Colombia, Ecuador e Indonesia. En Malasia, el mayor
productor mundial de aceite de palma, el 87% de los bosques han sido
devastados.

Brasil puede también cumplir la misión de legitimar la política externa
del gobierno estadounidense. En una visita a Brasil, en febrero de 2007,
el subsecretario de Estado, Nicholas Burns, afirmó que "La investigación
y el desarrollo de biocombustibles pueden ser el eje simbólico de una
asociación nueva y más fuerte entre Brasil y Estados Unidos". Los dos
países controlan el 70% de la producción mundial de etanol.
Recientemente, en respuesta al impacto de este tema en la sociedad, el
gobierno Bush anunció que pretende reducir el consumo de petróleo en
20%. Según Burns, "La energía tiende a distorsionar el poder de algunos
Estados que nosotros creemos tienen un peso negativo en el mundo, como
Venezuela e Irán". (Folha de S.Paulo, 7 de febrero de 2007).

La expansión de la producción de bioenergía es de gran interés para
empresas de organismos genéticamente modificados, que esperan obtener
una mayor aceptación del público difundiendo los productos transgénicos
como fuentes de energía "limpia".

"Todas las empresas que producen cultivos transgénicos - Syngenta,
Monsanto, Dupont, Dow, Bayer, BASF - tienen inversiones en cultivos
concebidos para la producción de biocombustibles, como el etanol y el
biodiesel. Tienen, además, acuerdos de colaboración con transnacionales
como Cargill, Archer, Daniel Midland, Bunge, que dominan el comercio
mundial de cereales", explica Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo
ETC de México.

Según Eric Holt-Gimenez, coordinador de la organización Food First,
"Tres grandes empresas (ADM, Cargill y Monsanto) están forjando su
imperio: ingeniería genética, procesamiento y transporte, una alianza
que va a encadenar la producción y la venta de etanol. Y añade que otras
empresas del agronegocio como Bunge, Sygenta, Bayer y Dupont, aliadas a
la transnacionales de petróleo como Shell, TOTAL y British Petroleum, y
también a las automotrices como Volkswagen, Peugeot, Citroen, Renault y
SAAB, forman una sociedad inédita que espera grandes ganancias con los
biocombustibles.

Experiencias de los pequeños agricultores en el Noreste dedicados a la
siembra de la papaya demostraron el riesgo de dependencia hacia las
grandes empresas agrícolas, que controlan los precios, el procesamiento
y la distribución de la producción. Los campesinos son utilizados para
legitimitar al agronegocio, a través de la distribución de certificados
de "combustible social". La expansión de la producción de
biocombustibles pone en peligro la soberanía alimentaría y puede agravar
profundamente el problema del hambre en el mundo. En México, por
ejemplo, el aumento de las exportaciones de maíz para abastecer el
mercado de etanol en Estados Unidos causó un aumento de 400% en el
precio del producto, que es la principal fuente de la alimentación de la
población.

Silvia Ribeiro alerta que "ahora son los automóviles, no las personas,
los que demandan la producción anual de cereales. La cantidad de granos
que se exige para llenar el depósito de un camión con etanol es
suficiente para alimentar una persona durante un año".

Discutir sobre las nuevas fuentes de energía debe llevar, en primer
lugar, a descubrir al servicio de quien estará esta nueva matriz. La
construcción de una nueva matriz energética debe tener en cuenta quien
será el beneficiario y a qué propósito servirá.

La mayor responsabilidad por el calentamiento global la tienen
justamente las grandes empresas que destruyen los bosques y contaminan
el medioambiente, las mismas petroleras, automotrices, agrícolas, entre
otras, que pretenden lucrar con la bioenergía. (Traducción ALAI)


Portada del sitio | Contacto | Mapa del sitio | | icone statistiques visites | info visites 953911

Seguir la vida del sitio es  Seguir la vida del sitio ACCIÓN TIERRA  Seguir la vida del sitio Agronegocios y Biotecnología   ?

Sitio desarrollado con SPIP 3.0.20 + AHUNTSIC

Creative Commons License